Tulku Lobsang: por qué el amor, y no el apego, es el verdadero propósito de nuestra vida

27-08-2026
Tulku Lobsang: por qué el amor, y no el apego, es el verdadero propósito de nuestra vida

Hay conversaciones que te acompañan mucho después de haber terminado de grabarlas. Esta es una de ellas. Tuve el privilegio de sentarme con Tulku Lobsang Rimpoché, maestro budista tibetano, para hablar de algo que a menudo buscamos fuera de nosotras sin saber que ya lo llevamos dentro: el amor y la compasión.

Tulku Lobsang nació en el Tíbet y fue reconocido a los trece años como la octava reencarnación del Lama Nyentse. Estudió durante décadas en monasterios del Tíbet y la India, y hoy es uno de los puentes más reconocidos entre la sabiduría del Tantrayana y el mundo occidental. Es el maestro que trajo a Occidente prácticas como el Lu Jong, el yoga tibetano curativo, y el Tummo, la antigua técnica de respiración y meditación conocida como “fuego interior”. También es autor de Love and Health, un libro donde desarrolla la idea que atraviesa toda esta entrevista: el amor como la medicina más poderosa que tenemos.

Hablamos en inglés, así que aquí te comparto lo esencial de su mensaje traducido y ordenado para que puedas volver a él cuantas veces lo necesites. Y si te interesa ver la entrevista completa, puedes hacerlo en mi app XLYStudio, con 14 días de prueba gratuita.

Qué es el amor, según Tulku Lobsang

Le pregunté algo que parece simple y no lo es en absoluto: ¿qué es el amor? Su respuesta empieza distinguiendo tres niveles: el amor del cuerpo, que llama dicha; el amor de la mente, que llama felicidad; y algo que va más allá de ambos, que él describe como amor absoluto o paz.

Pero lo que más me quedó grabado fue su definición funcional del amor. Dice que el amor tiene tres cualidades. Te hace feliz. Te libera del dolor. Y te da energía. Y añade algo que cambia por completo la manera de entenderlo: el amor no es recibir, es dar. Cuando das, te liberas de aquello que sostenías con fuerza. El amor, explica, es el camino para soltar lo que nos ata.

Tulku Lobsang sostiene que el único propósito de la vida humana es “enamorarse”. No habla de amor romántico de pareja, sino de algo mucho más profundo. Cuando amas de forma incondicional, dice, no tienes miedo a perder, y esa ausencia de miedo, para él, es la respuesta a todo lo que buscamos.

 

La diferencia entre el amor que libera y el apego que ata

Aquí llegamos a uno de los momentos más reveladores de la conversación. Tulku Lobsang distingue con claridad entre el amor auténtico y el apego, aunque reconoce que están tan cerca el uno del otro que solemos confundirlos.

El apego, explica, también nos hace felices al principio. Pero esa felicidad viene con una condición oculta: cuanto más nos aferramos a algo, mayor es la pérdida cuando lo soltamos, o cuando la vida nos lo quita. El amor, en cambio, te trae una felicidad sostenida que no depende de nada exterior; nace en ti. El apego, según sus palabras, te aporta una satisfacción inmediata que rápidamente se acaba convirtiendo en frustración y sufrimiento.

Me pareció muy honesto que no niegue lo difícil que puede ser hacer distinción entre amor y apego. Y es que creo que todas hemos estado en la situación de querer tanto a algo o alguien que acabamos controlando y aferrándonos a ello. Sin embargo, reconocernos en esta situación, dice, ya es parte del trabajo interior.

El amor incondicional y el arte de dar sin esperar nada a cambio

Le pregunté cómo se entrena algo tan exigente como dar sin esperar nada a cambio, sobre todo en un mundo que mide el rendimiento hasta del sueño y los latidos del corazón. Su respuesta fue clara. La expectativa, dice, es la enemiga de la felicidad. Esperamos de la vida, de los demás y de nosotros mismos cosas que quizás nunca lleguen, y esa expectativa nos vuelve ciegos a lo que sí tenemos.

En la tradición budista existe una enseñanza llamada las cuatro transformaciones del pensamiento. Tulku Lobsang la resume de una forma tan simple como poderosa: si quieres ser feliz, nunca esperes una vida sin problemas. El día que dejas de esperar una vida perfecta, dice, ya eres más feliz. Tener problemas, después de todo, es solo la señal de que sigues vivo.

Para explicar el amor sin condiciones pone el ejemplo más universal que existe, el de una madre sosteniendo a su hijo en brazos por primera vez. En ese instante, dice, desaparece el ego, desaparece el yo y queda solo el amor puro. Esa experiencia de amor sin ego es, según él, el momento más auténtico que puede vivir un ser humano. Y aunque no todas experimentamos la maternidad, sostiene que los seres humanos somos la única especie capaz de entrenar ese mismo amor incondicional hacia desconocidos, hacia la naturaleza, e incluso hacia quienes nos han hecho daño.

El amor como medicina: lo que cura de verdad

Una de las partes que más me impactó de la conversación es la que dedicamos a la salud. Tulku Lobsang explica que, en la medicina tibetana, existen tres tipos de enfermedad. La enfermedad de la mente, que nace del aferramiento al yo. La enfermedad del cuerpo, que nace del esfuerzo constante. Y la enfermedad de la vida, que nace del miedo.

Y para cada una de ellas propone el mismo remedio: el amor. El amor, dice, es la medicina del aferramiento, la medicina del esfuerzo excesivo y la medicina del miedo. No lo dice como una metáfora bonita, sino como una observación que ha hecho a lo largo de años enseñando medicina tibetana y astrología por el mundo.

También habla de cómo el amor puede ayudarnos a transformar patrones que arrastramos desde hace tiempo, lo que él llama karma. Comparte cuatro poderes para lograrlo. Primero, reconocer y lamentar lo que nos ha hecho daño a nosotros o a otras personas. Segundo, comprometernos a no repetirlo. Tercero, apoyarnos en algo o alguien que nos sostenga en ese cambio. Y cuarto, practicar el antídoto, que no es otro que el amor en acción. Cuatro pasos sencillos de entender, reconoce con humor, aunque no tan sencillos de sostener en el día a día.

Del ego a la autoestima: una distinción que lo cambia todo

En algún momento de la charla, Tulku Lobsang suelta una frase que me hizo reír y pensar a la vez: vivimos “borrachos de ego”. Según la psicología budista existen siete tipos distintos de ego, pero todos comparten una misma preocupación de fondo, el miedo a que nadie nos reconozca.

Lo interesante es la distinción que hace entre ego y autoestima. No necesitamos más ego, dice, necesitamos más autoconfianza y más amor propio real. Cuando tenemos autoestima genuina, estamos más dispuestos a cambiar, a pedir ayuda, a escuchar a otras personas. El ego, en cambio, nos impide ambas cosas. Nos vuelve rígidos y, paradójicamente, más solos.

También aborda algo que él mismo describe como una paradoja: cuanto más nos protegemos, más inseguros nos sentimos. Lo compara con una casa vacía frente a una casa llena de objetos valiosos. En la casa vacía, dice, no hay nada que un ladrón pueda robar. Cuando dejamos de protegernos mentalmente con tanta fuerza, tenemos menos que perder, y por lo tanto, menos miedo.

Lu Jong, el yoga tibetano que sana a través del movimiento

Muchas alumnas de XLYStudio ya conocen el Lu Jong gracias a la serie que grabamos con Alicia Beltrán, profesora de yoga con más de 20 años de experiencia y especialista en yoga tibetano, pero quise preguntarle a Tulku Lobsang directamente por esta práctica, ya que es él quien la trajo a Occidente.

Nos explica que, según la medicina tibetana, el cuerpo tiene una red de canales sutiles, comparables a los ríos de un territorio, y varios centros energéticos principales, los chakras, que funciona como lagos. A través de los movimientos del Lu Jong, estos canales empiezan a abrirse poco a poco, lo que favorece tanto el bienestar físico como un estado mental más sereno y compasivo.

Más allá del componente físico, Tulku Lobsang insiste en que el Lu Jong tiene un efecto sobre el karma, ayudando a soltar patrones negativos y a cultivar otros más favorables. Si te apetece experimentarlo con calma, en XLYStudio tienes disponible la serie completa de Lu Jong con Alicia Beltrán, pensada para acompañarte paso a paso sin necesidad de experiencia previa.

Tummo, el fuego interior

El Tummo es, quizás, la práctica más enigmática de las que mencionamos en la entrevista. Tulku Lobsang lo describe como una técnica ancestral de respiración y visualización que genera calor interno real en el cuerpo, y que en la tradición tibetana se considera un camino directo hacia lo que llama “la naturaleza búdica”, la unión entre el amor y la sabiduría más profundos.

Es una práctica que requiere guía experta y años de entrenamiento, así que no vamos a entrar aquí en los detalles técnicos. Pero sí me parece valioso compartir su significado, porque conecta con la misma idea que atraviesa toda la conversación, la de un calor interior que no depende de las circunstancias externas, sino que se cultiva desde dentro.

La impermanencia como camino hacia la libertad

Cerramos la entrevista hablando de la libertad, y Tulku Lobsang la define de una forma que me pareció preciosa: la libertad es el cambio. Todo lo que existe, incluidos nosotros mismos, va a transformarse y, en algún momento, a desaparecer. Aceptar esta impermanencia, en lugar de resistirnos a ella, es lo que nos permite amar con menos miedo a perder.

Nada de esto significa vivir con desapego frío o indiferencia. Al contrario. Significa poder amar plenamente sabiendo que nada es para siempre, y encontrar en esa misma certeza una razón más para entregarnos sin reservas a lo que sí tenemos hoy.

Un ritual sencillo para empezar el día

Antes de despedirnos, Tulku Lobsang compartió algo que practica cada mañana al despertar. Repite once veces una misma intención: “doy lo mejor de mí a los demás y al mundo”. Y por la noche, antes de dormir, practica soltar todo aquello que no desea seguir cargando.

Ha sido un privilegio escuchar la sabiduría de Tulku Lobsang Rimpoché. Me quedo con esta enseñanza suya: “no intentes cambiar tu vida, trata de cambiar tu día. Porque si cambias tu día, cambias tu vida”. Y con esta invitación tan sencilla como profunda, despertar cada mañana con la intención de dar lo mejor de una misma en cada cosa que se hace.

Te invito a dejar tus reflexiones en los comentarios.

Namasté.

Xuan Lan

Xuan Lan es instructora de yoga y meditación mindfulness. Tiene formación en Vinyasa (200 h), Jivamukti (75 h), Dharma yoga (200 h), Intensivo de Ashtanga (50 h) y Yoga para trauma (20 h). Además, también ha estudiado Gestión del estrés y Regulación Emocional con Mindfulness en la UOC (Universidad Oberta de Catalunya).

Es autora de 3 libros: "Mi diario de yoga", "Yoga para mi bienestar" y "La buena hija vietnamita".

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