El problema que nadie quiere normalizar
Vivimos en una sociedad agotada. Y lo estamos normalizando.
Hemos aprendido a trabajar permanentemente cansados. A rendir estresados. A cumplir objetivos desconectados de nosotros mismos.
Y esto, en las empresas, tiene consecuencias medibles: mayor rotación de talento, más absentismo, más renuncias silenciosas, más personas que están... pero ya no están.
Esto no se resuelve con un team building al año, una charla inspiracional o café y fruta en el trabajo. Se resuelve dando a las personas herramientas reales para que tomen las riendas de su propio bienestar.