El impacto de las ondas y campos electro magnéticos en nuestro organismo

El otro día estaba mirando el nuevo programa de divulgación científica de Patricia Conde y Luis Quevedo sobre Los poderes extraordinarios del cuerpo humano y me gustaría compartir un aspecto importante de nuestra salud y bienestar.

En un episodio de esta serie de documentales, estaban en el Instituto de Neurociencias de Alicante, e hicieron un experimento que confirmó mis preocupaciones en cuanto a nuestra exposición a tantas ondas y campos magnéticos.

Un científico del instituto acercó un campo magnético a la cabeza de Luis Quevedo tomando el control sus neuronas en el cerebro para mover los dedos de su mano sin que el propio Quevedo intente hacer nada. No podía controlar sus propios dedos. ¡Qué miedo!

Vivimos rodeados de máquinas eléctricas, ondas y campos electro magnéticos. Si podemos enviar 20 fotos en 2 segundos por el Airdrop del iphone, escuchar música en un altavoz con bluetooth, y conectarnos con wifi, no es magia, es onda.

 

Como el móvil ha pasado de ser un accesorio a nuestro segundo yo en 10 años.

Hace treinta años el tabaco era un accesorio mundano imprescindible para ser cool, y se podía fumar en cualquier sitio universidad, aviones, quirófano y en el trabajo. Y ahora ya sabemos el impacto en la salud, el coste para la salud pública, pero qué difícil reducir (eliminar es imposible) el consumo y esta costumbre tan integrada en nuestra sociedad a pesar de conocer el peligro.

El móvil también es imprescindible en nuestras vidas. Hace diez años aún mandábamos fax, a penas se usaban los mensajes instantáneos de messenger y las redes sociales eran para adolescentes con problemas de integración social. Ahora si te pierdes el móvil, parece que no eres nadie porque no puedes contactar (o conectar) con nadie y no conoces ningún número de teléfono de memoria.

Uso el móvil para meditar con una App que me permite escoger si quiero una meditación guiada o solo con un gon cada x minutos o música de fondo. el ejercicio difícil por la mañana es ir a buscar el móvil, no mirar ningún contenido, estar muy presente para solo abrir la App para sentarme para la meditación y no caer en la curiosidad de abrir mis emails o alguna red social.

 

No podemos vivir sin esta tecnología, pero quizás la podemos limitar.

Algunas personas apagan el wifi por la noche, otros ponen su móvil en modo avión, y otras reforman su habitación para evitar los cables eléctricos detrás de su cama. Y tú, ¿qué opinas?

Personalmente tengo prohibidos los dispositivos móviles en la habitación, prefiero limitar la presencia de los aparatos eléctricos que provocan campos electro magnéticos como la caja del wifi, el televisor, el móvil y Tablet, los que lo necesitan se cargan en otra estancia y por este motivo mi despertador es de pilas.

Tener el móvil en la mesita de noche como despertador es para mí una de las peores costumbres para la salud mental. Si lo dejas allí tan cerca no puedes evitar mirar mensajes, whatsapp y redes sociales antes de acostarte, exponiéndote a nuevos estímulos externos justo antes de acostarte en lugar de despejar la mente y prepararla a dormir y descansar. Su fuera solo eso, pero lo peor es que somos tan adictos que mirar el móvil es la primera cosa que hacemos al despertar. ¿Qué ha pasado entre las 12 de la noche y las 7h? en 99% de los casos nada, ni mensaje de trabajo, ni noticia importante, nada que justifique esta actitud de dependencia.

¿Porque chequeamos el móvil 25 a 150 veces al día?

Para cotillear lo que hacen los demás o para sentirse conectados con el mundo exterior esperando un mensaje.

 masterclass de yoga metropolitan

La adicción a nuestro smart phone y la las redes sociales

Este dispositivo ligero que cabe en un bolsillo no es un móvil, el teléfono portátil de antes, sino un smartphone que usamos más para hacer fotos, chats, pagos, emails, juegos, música, hablar son Siri, mirar y grabar videos, que para llamar a nuestros padres.

Soy una persona muy activa en las RRSS, algunos me consideran como instagramer, es mi herramienta de trabajo, y esta plataforma funciona 24h/7/365 con millones de nuevas fotos en cada minuto/segundo, siempre con algo nuevo que se pueda ver ¡Qué peligro! Como no es Instagram que me pone horarios de apertura tengo que forzarme a desconectar y darme varios momentos sin el móvil durante el día:

Cuando me despierto, tomo un gran vaso de agua y no consulto el móvil hasta haber acabado mi meditación matutina. Es más, lo uso para la app de meditación sin leer los mensajes, es un esfuerzo aún más fuerte de auto-control.

Cuando voy al gimnasio y a clase de yoga, el móvil se queda en el vestuario. Parece evidente en yoga, pero no en el gimnasio donde mucha gente consulta su móvil y teclea mientras corren o hacen elíptica.

Y por la noche, como lo cargo en mi despacho y que no entra en mi habitación, tengo un rato libre para leer, hablar con mi pareja, y tener un ritual para prepararme a un buen sueño.

El mejor digital detox es pasar una semana en un lugar remoto sin internet ni señal de teléfono. Puedes leer mi post sobre Ulpotha el retiro de yoga que no tiene ni electricidad, un lugar de ensueño.

¿Sabes cuántas veces miras tus redes sociales cada día?
¿Te consideras como una adicta al móvil? compulsiva, controlada, puntual, 24h, no tienes redes sociales, ya no llamas por teléfono solo chateas,
Puedes vivir sin mirarlo durante un día? Si la respuestas es no, es que eres adicta  😉

¿Qué opinas?