Hace 3 semanas he iniciado un largo viaje por Asia. No son vacaciones, voy a trabajar a distancia y mi objetivo no es ni acabar en una playa para descansar ni visitar todos los templos que pueda. Es un proyecto de pareja, una aventura personal e íntima, un viaje para descubrir el mundo y redescubrir mi ser profundo.

Con el ritmo acelerado del mundo occidental impulsado por el deseo de éxito, de saber más, de hacer más y llegar a todo, no tenemos tiempo o no nos damos el tiempo para mantener la conexión con nuestras emociones, sensaciones y necesidades profundas. Seguimos unas pautas sociales para avanzar, y parar es sinónimo de fracaso.

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Estoy solo al principio de mi largo viaje de varios meses pero ya he descubierto muchas cosas nuevas, conocido a gente distinta, hablado con desconocidos que no hablan ni inglés, visitado lugares interesantes, espectaculares o desoladores. Paso muchas horas en unas carreteras en estado precario pero me lo tomo con paciencia, duermo en una cama distinta cada 3 o 4 días, trabajo cuando encuentro una conexión internet pero no me frustro cuando no hay, me doy cuenta como el tiempo pasa despacio cuando no hay prisa.

Naturaleza
Después de solo 3 semanas desde que he emprendido mi viaje ya he pasado la primera etapa de mi adaptación, he integrado que no son vacaciones, que voy a llevar la misma ropa durante 4 meses sin preocuparme de mi vestuario, que no iré de rebajas de enero y no me hará falta, no voy tampoco de compras de souvenirs porque no puedo cargar mi maleta, en resumen mi percepción del tiempo y mis necesidades están cambiando, por algo más real, natural, presente y eso sienta bien.

 

Pocas veces en la vida tenemos la oportunidad de hacer esta pausa, sé que soy una privilegiada. Pero hay muchas maneras de desconectar de forma eficiente y profunda como por ejemplo:
– Practicar yoga y/o meditación varías veces a la semana
– Ir unos días al campo o playa, lejos del ruido urbano, sin el móvil y sin planificar actividades, para dejarse llevar por el deseo del momento.
– Dedicar momentos regulares de desconexión para descansar la mente de los proyectos (cocinando, leyendo, etc.) y estar presente, sin hablar ni whattsapear…
– hacer un retiro de yoga de una semana para cambiar de rutina y practicar a diario.
– duerme 7-8 horas por noche para descansar la mente y el cuerpo, regenerar células y recargar pilas regularmente, no acumules cansancio y agotamiento mental.

Y si no te lo puedes montar, vete sola de paseo en un sitio que te transmite paz, pon tu música tranquila preferida en el casco durante la primera mitad de tu paseo para relajar la mente y escapar de los pensamientos. Luego apaga la música durante la segunda parte observando los ruidos, la gente, el paisaje, los olores, las sensaciones, la temperatura, etc. volviendo a casa en un estado de observación sin reflexionar sobre lo que te espera. Está presente!

Y tu, cómo consigues desconectar? O no lo consigues?