La vida moderna está llena de opciones para pasar el tiempo libre y divertirse en casa o fuera, de día o de noche. Y si no se te ocurre nada especial puedes acabar delante de la televisión, el ordenador, o simplemente cotilleando las vida de los demás en Facebook desde una terraza.

Tenemos el cerebro siempre en acción durante nuestro tiempo libre, no nos dejamos la ocasión para hacer nada, podría parecer una pérdida de tiempo. No sabemos ralentizar, parar y no hacer.

Este fin de semana estába en Chateau Brangoly, una casa rural maravillosa en la Cerdaña francesa, un lugar de descanso en medio de la naturaleza y cerca de las estaciones de ski, por lo que teníamos muchas opciones de actividades.
Esta mañana estaba nevando, no mucho pero lo suficiente para no apetecer subir a las pistas. Durante el desayuno, por cierto uno de los mejores que he probado en un hotel, he decidido tomar un segundo café con leche de soja y disfrutar de un largo desayuno, sin periódico, ni iPad, ni planes para el día, y me quede mirando la montaña por la ventana, sin más, disfrutando del momento presente.
Hablamos de slow food como una forma de comer y un modo de vida. La Comida entendida como placer, toma de conciencia y responsabilidad.

En este caso fue un Slow Day de verdad! Es un placer dedicar un poco de mi tiempo libre a la No Acción , no te impide pensar, reflexionar o soñar pero descansa mucho el cuerpo y la mente. Te lo recomiendo!

Y tú, de vez en cuando buscas estos momento de «no hacer»?

Vista Brangly inviernodesayuno Brangoly