Vivir en comunidad con desconocidos

El juego de “la Chica del Tren”

Seguro que algún día sentada en la terraza de un café has observado a la gente que pasaba por la calle imaginando o intentando adivinar qué hace en la vida. Un poco como en la novela “la chica del tren” , la protagonista se imagina la vida de una pareja que ve cada día desde la ventana del tren que la lleva al trabajo. Pero tu nunca sabrás quienes son esas personas y si tenías razón sobre ellas.

Esto es un juego, pero a veces ponemos etiquetas a la personas, por su manera de vestirse, de moverse, su corte de pelo o el color de su piel, y esta idea preconcebida es el primer paso a la discriminación y nos puede influenciar para acercarnos o alejarnos de algunas personas.

Vivir con desconocidos

En un retiro de yoga se vive en comunidad, y especialmente en Ulpotha porque casi no sales del retiro que está en medio de la jungla, practicas yoga dos veces al día, las comidas se hacen al rededor de un bufet a horas fijas sin mesas, pero sentados en unos sofás amplios y compartidos que invitan a hablar con los demás.

Durante los dos primeros días  ves claramente la diferencia entre los que acaban de llegar de Europa, todavía con una actitud un poco rígida, saludando a penas a la gente con un movimiento de la cabeza, observando a la gente y escaneando para ver con quien deberá compartir vida y/o cabaña. Y hay los que ya están de vacaciones desde hace una o dos semanas, acercándose a ti con una sonrisa relajada dando la mano para saludarte y conocer tu nombre. Se nota como las vacaciones relaja la mente y la actitud. Cuando empezó la segunda semana estabamos muuuuy relajados y deconectados cuando llegaron los nuevos yoguis, con el móvil en la mano (aún pensando que había internet) y la sonrisa controlada.

Las primeras comidas son los momentos para decidir donde sentarte para conocer a tus primeros compis yoguis, y quizás tu instinto de discriminación ya está en marcha. Prefiero conversar y conocer a personas de mi edad, con look trendy urbano con legging de moda, o más bien yogui hippy con pantalón comprado en un mercadillo indio, o backpacker con look desenfadado sin estilo concreto, el chico guapo del fondo o el señor un poco patoso en adho mukha pero que se ríe de su poca flexibilidad.

Enseguida te das cuenta que estas etiquetas preconcebidas que ponemos a la gente son muy equivocadas. Me gusta lo que dijo el monje budista, Matthieu Ricard, en uno de sus libros, “si ves la luz con gafas que tienen un filtro de color, cual sea el filtro la luz no tiene color”. Mejor quitarnos estas gafas y mirar con el corazón.

Mi experiencia en Ulpotha

En Ulpotha, conocí a gente muy diversa que venía de toda Europa y los EEUU, de 20 a 67 años con perfiles todos muy interesantes. De alguna manera quiero pensar que una persona que cruza la mitad del planeta con avión y horas de coche para ir a un retiro de yoga sin electricidad en medio de la jungla se preocupa por su salud mental y física, su desarrollo espiritual y tiene algo interesante que decir.

Durante la primera semana, los días de lluvia nos “obligaron” a pasar mucho rato juntos en las zonas comunes y fue la ocasión de conocer y descubrirnos.

Hable con todos, en tres días conoces los nombres de todos, de qué país vienen y qué hacen en la vida y poco a poco profundizas y descubres personajes muy interesantes.

Conocer a gente muy diversa es enriquecedor

Rob, el profe de yoga americano se reveló un personaje muy divertido, desenfadado, muy profesional pero quintándole a la enseñanza el lado un poco serio que muchos profes de yioga suelen tener.

Sonya, la americana que vive en Lebano , habla árabe y trabaja con ONGs

Lara, la fotógrafa londinense que cubre las fiestas más hip de Londres para revistas de moda, pero también la niña más mona, simpática, abierta, sonriente y amable con todos, un amor!

Su hermana, un rubia de 20 años, aún estudiante en Oxford, pero que ha recorrido medio mundo en back packing. Las dos chicas más educadas y monas que he visto desde hace tiempo.

Georg, un empresario austriaco que vive la mitad del tiempo en los aviones y los EEUU que nos contó su mejor experiencia existencial fue un retiro de vipassana improvisado en Sri Lanka hace dos años después de venir a Ulpotha.

Ruth una señora suiza jubilada de 67 años, ya con dos operaciones de caderas y problemas de espalda que vino y siguió todas la clases de prana flow de Rob, chapó!!

Susan, una señora iraní de 65 años que vive en Suiza y quien fue la última en acostarse después de ocupar la pista de baile en la fiesta del viernes.

No voy a describirlas todas porque éramos 18 pero qué placer abrirte a escuchar y descubrir sus historias y personalidades, todas únicas, enriquecedoras e interesantes.

Dejemos de llevar estas gafas con filtros discriminadores. No es siempre fácil pero si abres tu mente, tu mirada y tu corazón para avanzar en la vida, conocerás a gente muy interesante, verás y sabrás aprovechar nuevas oportunidades, te enamorarás de cosas, lugares y personas de manera espontánea.

Siendo honesta contigo mismo, reflexiona sobre tu manera de acercarte a la gente. ¿Lo haces con la mente formateada o con el corazón abierto?